Hoy abandoné mis zapatillas de ballet. Dejé lo clásico, el moño estirado y solté mi cabello, dejé que se agitara al viento, que la brisa jugueteara con él a su antojo, volviéndolo en segundos un nido de pájaros. Lo teñí de rojo y corté mis jeans, ahora que no necesitaba tu permiso.
Hoy observé mi reflejo en el espejo y descubrí que había envejecido...


0 finales felices:
Publicar un comentario